El hombre que les apuesta a las ciudades para caminar

Imagen tomada de: www.eltiempo.com

Gurú de las urbes amigables enfatiza que el urbanismo no puede seguir priorizando el carro.

Para el estadounidense Jeff Speck la ciudad ideal tendría que lucir llena de alamedas, bulevares peatonales, aceras amplias, ciclorrutas, transporte público masivo y muy pocos carros particulares. Al vivir en el país donde el automotor ha sido marca cultural por más de un siglo, desarrollar ese modelo vanguardista se convirtió en su desafío personal.

Sus ideas y experiencias las publicó en el 2013, en un libro que se ubicó entre los mejores vendidos de la lista de ‘The New York Times’. Se trata de ‘Walkable cities: how downtown can save America’ (que traducido al español sería algo así como Las ciudades caminables y cómo los centros urbanos salvarán a Estados Unidos).

Es urbanista y ha sido consultor de múltiples ciudades alrededor del mundo. El 4 de abril estará en Bogotá como invitado especial del 8.° Congreso y Feria de Movilidad y Transporte, en el que dictará una conferencia magistral. EL TIEMPO habló con él antes de su arribo.

“El carro es un aparato que una vez fue sinónimo de libertad”, comienza el experto, “pero hoy representa daños para la salud y el ambiente, pérdida de tiempo y mala calidad de vida. La expansión urbana, que no es sustentable, se debe a su influencia y esto debe cambiarse”.

Esta afirmación la sostiene con cifras claras: en la década de 1970 los gringos se gastaban una décima parte de sus ingresos en el transporte, ahora ese gasto representa una quinta parte. De hecho, las familias que ganan entre 20.000 y 50.000 dólares al año están gastando más en mover sus automotores que en vivienda, pues muchos ubican sus residencias cada vez más lejos de los centros urbanos y sitios de trabajo, lo que implica viajes de dos, tres y hasta cuatro horas por día para asistir a sus labores.

Creó el Governor’s Institute on Community Design como una entidad para contrarrestar la expansión urbana. ¿Por qué?

Fue la necesidad de repensar el diseño de la ciudad y para eso es necesario que quienes toman las decisiones sobre transporte, conservación de recursos y urbanismo estén informados, en las grandes urbes y las pequeñas poblaciones. Hay que tomar grandes decisiones con relación a la movilidad. En adelante debe haber cada vez más espacios y aceras para que la gente camine, más que grandes avenidas para carros, y los planeadores deben tener claro que la prioridad es la gente y no los vehículos. 

Para el experto, dicha necesidad obedece a razones de salud pública: según el Centro de Control de Enfermedades (CCE) de EE. UU., en 1970 uno de cada 10 estadounidenses era obeso, ahora uno de cada tres padece esta condición; y un tercio de todos los niños nacidos luego del 2000 tendrá diabetes. 

Está relacionado con una crisis del diseño urbano, y la cura también vendrá del diseño urbano. El sedentarismo se relaciona con el paisaje urbano y la cultura que ha predominado: ciudades no aptas para caminar y con prevalencia del carro.

¿La cultura del carro ha generado ciudades poco saludables?

Walkscore es un programa que mide qué tanto se puede caminar en los vecindarios de las ciudades americanas y otras del mundo. Se demostró que si vives en un vecindario donde se puede caminar más, tienes 35 por ciento de posibilidades de tener sobrepeso, pero si vives en uno donde se puede caminar menos, las posibilidades suben al 60 por ciento.

¿Qué elementos deben tenerse en cuenta en el diseño de los espacios para caminar?

Debe ser ‘usable’ e interesante: que los espacios peatonales cumplan con una función de conexión y permitan acceder a los mismos lugares a los que llevan los carros, como centros comerciales y residencias. Para eso debe haber una infraestructura amplia e interconectada. Hay aceras que llevan a ninguna parte y en las que es aburrido caminar. No debe haber más de cien metros entre opciones disponibles para los caminantes, como comercio, servicios o actividad cultural. Esto es articulación.

Además debe ser confortable y seguro: debe invitar a caminar, que dé gusto ir a pie y que sea seguro en todos los sentidos. Es decir, que no haya riesgos de siniestros y que haya vigilancia. Como son largas vías peatonales se cruzarán con vías vehiculares, por eso es preciso que las intersecciones sean claras y demarcadas. Se debe dar forma a espacios para el disfrute, lo que implica dotar con mobiliario urbano, y que en el transcurso de los andenes se pueda acceder a plazas, parques, escenarios públicos. 

Esas condiciones realmente le plantearán a la gente la posibilidad de escoger entre usar carro particular o caminar, porque esta última opción implicará placer.

Noto que quisiera una ciudad sin carros...

Me la imagino pero no me hago muchas expectativas con que ese escenario llegue pronto. Soy planeador urbano y sé que lograrlo depende de muchos factores, sería falso prometer que se puede eliminar el trancón pronto. El mundo aún no va a abandonar el carro, pero debemos apuntar en esa dirección y eso solo se consigue si la gente da los primeros pasos: caminar más y usar bicicletas. La necesidad sale a partir de lo que genera el tráfico vehicular en costos económicos, de salud y calidad de vida. 

En EE. UU. 12 de cada 100.000 habitantes mueren al año en accidentes de tránsito, eso es dramático. En Japón el índice es de 4. Y en Nueva York, vea usted, es de 3, lo mismo que en San Francisco y Portland, porque están mejor diseñadas y más adaptadas a la gente que a los carros. Lo que podemos lograr pronto es reducir el número de automotores. No lo planteo como utopía, mire el ejemplo de Copenhague (Dinamarca) que cada año aumenta sus infraestructuras y usuarios de bicicletas y caminatas: la gente puede ir al colegio, al trabajo y a divertirse en su cicla. Eso es maravilloso. En EE. UU. y el resto del mundo tendremos que hacer lo propio para ser una sociedad exitosa.

¿Qué opina de los carros autónomos- eléctricos de Tesla?

Los eléctricos han ganado espacio por el desarrollo de tecnología e infraestructura. Pero el gran problema de las urbes, más allá de las emisiones contaminantes, que se evitan con estos carros eléctricos, es el tráfico, los trancones y su costo negativo. Por más amigables con el ambiente que sean, si se producen en serie, van a seguir siendo un problema. 

En cuanto a los carros autónomos, tan pronto se vuelvan más baratos podrían empezar a llenar las calles y ser peores que los otros, porque se quedarían en las calles circulando por su propia cuenta durante largos periodos. Su masificación debe estar muy regulada, porque sí, también pueden aportar a la calidad de vida de quienes los usen, por ejemplo, aprovechando el tiempo del desplazamiento para adelantar actividades o tareas en el vehículo.

¿Por qué Portland (EE. UU.) es ejemplar?

Con medidas, desde 1970 limitó la expansión urbana e invirtió en movilidad sostenible con bicicletas y caminatas, a razón de dos millones de dólares anuales. Ahora conducen 20 % menos que el resto de los estadounidenses: 6 kilómetros menos y 11 minutos menos. Economistas encontraron que ese ahorro representa alrededor del 3 por ciento del ingreso total de la región; ese ahorro se traslada a actividades de ocio y vivienda, entre otros. Todo repercutió en que se ha incrementado en un 50 % la cantidad de población ‘millennial’ que está mudándose a la ciudad, por su calidad de vida. Esta población trae desarrollo económico porque son los mayores emprendedores.

Fuente: www.eltiempo.com