Agua, alimentos y energía: ¿cómo gobernarlos?

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En el debate, representantes de la sociedad civil, la academia, el sector privado y el sector público discutieron sobre la relación de estos tres recursos.

El fenómeno de El Niño, que el país apenas está dejando atrás, nos recordó que la incertidumbre del agua también tiene que ver con la energía y la producción de alimentos. No en vano, a principios de este año el Gobierno habló de la posibilidad de un nuevo apagón y gremios como la Federación Nacional de Cafeteros reportaron que alrededor de 90.000 hectáreas se vieron golpeadas por la sequía.

Estos tres elementos —agua, alimentos y energía— constituyen una tríada clave al comprender cuál es la ruta que deben seguir los países para lograr un desarrollo sostenible. Por esto se convirtieron en el centro del debate durante el Quinto Encuentro por el Agua, convocado esta semana por El Espectador, Isagén, WWF y People and Earth. Una iniciativa que este año estuvo ligada a cómo cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como a descifrar la manera de aterrizar esta agenda mundial en el contexto nacional.

Según explicó Pablo Vieira, viceministro de Ambiente, Colombia ha asumido el liderazgo de los ODS. Por esto, además de ser el primer país en crear una comisión intersectorial para integrarlos en la planificación nacional, “se han venido desarrollando talleres y levantamiento de información, con el PNUD, para buscar cuáles son los indicadores y metas ambientales que se puedan escoger y relacionar con otros pilares, como lo social económico”.Ante esto, durante el primer panel, que giró en torno a agua y alimentos, Diego Felipe Polanía Chacón, subdirector de Agua y Saneamiento del Departamento Nacional de Planeación (DNP), afirmó que “ya hay una institucionalidad creada, pero que trabaja desarticuladamente. Por esto se tiene que encontrar un ámbito en el que se integren todos los elementos para pensar en un desarrollo que gire alrededor del agua”.Pero planificar estos dos recursos sin que “uno le quite espacio a otro” no es una tarea fácil, como lo demostró Daniel Alberto Aguilar, director técnico de Uso Eficiente del Suelo y Adecuación de Tierras de la Unidad de Planificación Rural y Agropecuaria (UPRA). “El Estudio Nacional del Agua dice que el consumo en Colombia del recurso hídrico es 28 veces el embalse de Betania, y el sector agropecuario consume la mitad de eso”, afirmó. Además explicó que “parte de los objetivos del programa ‘Colombia Siembra’ es crecer de siete millones de hectáreas a ocho millones en cuatro años”. Una iniciativa que tendrá que evitar entrar en ecosistemas estratégicos para que no haya conflictos ambientales o de uso de agua.

Sin embargo, el ejemplo más contundente lo dio Pablo Carrizosa, coordinador de la Mesa Ambiental Comunidad Campesina Sabana Cundiboyacense y representante de Campesinos y Agua, al traer a colación la disyuntiva que hay entre conservación de páramos, el bienestar de los campesinos y la producción de alimentos.

“El 80 % de nuestra agua se recoge en los páramos, pero en este momento tenemos un problema porque la gente ha tenido que subir a ellos por presión social y los está desbaratando con agricultura. Ahora, la solución no está en trazar una línea y decir que todo el mundo sale, porque así perdemos el concepto de equidad. ¿Qué harían ustedes si la CAR llega a su casa y les dice que tienen que irse de ahí porque es área de conservación estratégica? Bueno, esa es la situación de 600.000 colombianos”, explicó.Ante esto, Daniel Brizuela, gerente de Proyectos, Investigación y Desarrollo en Sostenibilidad de WWF, quien ha trabajado en temas de producción con comunidades rurales de África y Latinoamérica, afirmó que ha encontrado tres elementos fundamentales que pueden ayudar en el desarrollo de una agricultura más productiva y sostenible: que los campesinos tengan acceso a las finanzas, al mercado y al conocimiento técnico.

Agua y energía, un reto al que le hace falta información

“A Colombia le sobran los recursos naturales para desarrollar energías renovables. Es el segundo país de Latinoamérica en cuanto a potencial hidroeléctrico, tiene viento, un recurso eólico de la mayor intensidad del Cono Sur, tiene sol y tiene la biomasa del aceite de palma. ¿Qué le falta? Diversificar su matriz energética, pues este año la pasamos con el agua al cuello”, afirmó Azahara López Durán, presidenta de la Asociación Colombiana de Energías Renovables (ACER), durante el segundo panel sobre agua y energía.

Al igual que López, varios de los panelistas rescataron la idea de que Colombia necesita una mayor inversión en renovables que, como bien lo explicó el viceministro Vieira, ya ha dado “un paso muy importante con la Ley 1715 de 2014, sobre el uso de energías renovables, aunque estemos atrasados en este proceso”.

Una apuesta que, según explicó Jorge Enrique Valencia, director de la Unidad de Planeación Minero-energética, se complementará con las energías tradicionales. “Es importante que tengamos en cuenta que las renovables tienen que llegar, pero no solas. No es renovable o carbono, sino renovable y carbono, porque aún necesitamos la generación térmica. Para pensar en el plan de expansión que duplique la tasa de eficiencia energética a 2030 evaluamos varios escenarios y nos dimos cuenta de que sólo con la reconversión de calderas de las empresas ya nos acercaríamos a la meta de reducción de gases de efecto invernadero del sector energético”, explicó.

Sin embargo, para Ángela Inés Cadena, docente del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de los Andes, el desafío más urgente que tiene el sector energético es la falta de información y conocimiento. “Hemos tenido que trabajar con la información que hay, pero nunca va a ser suficiente porque estamos analizando temas que tienen una variabilidad crítica. Por esto necesitamos encontrar una forma en la se mantenga el conocimiento y no se empiece desde cero para reestructurar el sector energético”, afirmó.

Ante esto, Ana María Pérez, directora ambiental de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, explicó que sí han existido adelantos en adaptación y reestructuración del sector a partir de los déficits hidrológicos que se han tenido. Según explicó en el Encuentro, se está trabajando para diversificar la matriz energética, se empezará a hacer un trabajo para recuperar las cuencas abastecedoras de agua y se están articulando con otras entidades para una buena gobernanza del recurso.

Propuestas que, aunque fueron consideradas como “tímidas” por algunos de los panelistas, dejaron sobre la mesa dos conclusiones: se necesita mayor información sobre la demanda y la oferta energética, y es necesario apostar por las renovables como un primer paso para ser más resilientes ante los fenómenos climáticos.

Información tomada de: www.elespectador.com