¿Cómo gobernar el agua en 2016?

Imagen tomada de: www.elespectador.com

En el primer Encuentro por el Agua se discutirá sobre el vínculo entre el recurso hídrico, la seguridad alimentaria, la energía y el clima. Estos son algunos de los panelistas invitados

Después de visitar cuatro regiones el año pasado, los Encuentros por el Agua, convocados por El Espectador, Isagén, WWF y People and Earth, regresan para proporcionar espacios de discusión, diagnóstico y soluciones en el manejo del recurso hídrico en Colombia.

En el primer Encuentro por el Agua 2016, que tendrá lugar el 1º de junio en el hotel JW Marriott (calle 73 Nº 8-60), de 7:30 a.m. a 1:00 p.m., el propósito será generar conciencia sobre el vínculo entre seguridad alimentaria, energía, clima y agua potable, pues todas hacen parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los encuentros tendrán el reto de pensarlas de forma integral.

El Espectador habló con algunos de los panelistas invitados y les preguntó cuáles consideran que son, desde sus respectivos sectores, los mayores retos de la gobernanza del agua para garantizar un desarrollo sostenible, tanto a nivel nacional como local.

Ricardo Lozano

Director de la Fundación People & Earth

¿Cuál es el principal reto que tendrá Colombia frente al manejo del agua este año?

Son muchos los retos, pero nosotros dentro de los distintos Encuentros por el Agua hemos logrado madurar la discusión sobre algunas prioridades. Una de ella es fortalecer la gestión hídrica del país, donde la base son el conocimiento y el levantamiento de información tanto de la demanda hídrica como de la calidad de agua a nivel local. Conocer el recurso de pequeñas microcuencas y áreas hidrográficas que garantizan el desarrollo local frente a eventos oceánicos y climáticos, como los que se vivirán este año: un primer semestre de déficit hídrico y un segundo con exceso de agua, donde se van a poner a prueba los sectores que se abastecen de ella. 

¿Cómo se pueden articular las instituciones para garantizar agua, energía y seguridad alimentaria a la vez?

La política hídrica nacional aborda el tema desde un punto de vista territorial y de áreas hidrográficas. Lo importante es conocer las regiones del país que ofrecen caudales óptimos para actividades como la agricultura, que da seguridad alimentaria, la agregación de energía y el abastecimiento de agua potable, tanto en el territorio rural como en el urbano. Haciendo énfasis en el análisis de la oferta y demanda, ya que es la única forma de garantizar los recursos a nivel local.

Simón Gaviria

Director Departamento Nacional de Planeación

¿Cómo está representada la gobernanza del agua en el Plan Nacional de Desarrollo?

Una de las apuestas relacionadas con la gobernanza del agua en el PND 2014-2018 es la creación del Consejo Nacional del Agua, estipulada en el artículo 250 de la Ley 1753 de 2015. Por medio de esta instancia se pretende mejorar la articulación y coordinación entre los sectores usuarios del agua con un enfoque de uso multipropósito del recurso.

¿Cómo lograr la integración entre agua, seguridad alimentaria y energía renovables?

Esta integración se debe realizar a partir del conocimiento de la dinámica del recurso hídrico, lo que permite determinar la potencialidad que cada territorio tiene para el desarrollo agropecuario y la producción hidroenergética. Una herramienta fundamental para este fin es el uso de la ciencia, la tecnología y la innovación como mecanismos para articular los esfuerzos entre el sector público y la experticia de la academia para avanzar en aspectos prioritarios del país relacionados con la regulación hídrica y la eficiencia energética que promueva el bienestar humano y la calidad de vida en las regiones. 

Pablo Vieira Samper

Viceministro de Ambiente

¿Cómo lograr la integración entre agua, seguridad alimentaria y energía para que ningún recurso esté en riesgo?

La conservación de fuentes hídricas y el uso sostenible del agua se fundamentan en el ordenamiento territorial. Los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas buscan, precisamente, establecer modelos de uso del suelo con visión sostenible en torno al agua, balanceando el desarrollo sectorial y territorial con la necesidad de asegurar la calidad y disponibilidad de este recurso para un sinnúmero de actividades. Las alternativas que permitan generar alimentos e ingresos a las comunidades a través del manejo sostenible de ecosistemas estratégicos para la regulación hídrica son algunas de las grandes apuestas en un contexto de paz.

¿Cómo planificar el uso y la gobernanza del agua para blindarnos contra los efectos del cambio climático?

Los riesgos climáticos deben ser un factor determinante para la toma de decisiones sobre la gestión integral del agua. El país cuenta con información, cada vez de mayor calidad, para prever los posibles efectos del cambio climático sobre nuestro territorio, un elemento fundamental para la planificación y la gobernanza del recurso hídrico. El esfuerzo que actualmente lideran las autoridades ambientales del país consiste en integrar esta información en los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas, que a su vez se transformarán en referentes para un ordenamiento territorial municipal y departamental compatible con el clima.

Luis Fernando Rico

Gerente Isagén

¿Cómo se debe planificar el recurso hídrico de Colombia para garantizar la seguridad energética?

Lo principal es que el país no cuenta con una política clara en defensa de la hidroelectricidad y que se centre en la planificación del recurso hídrico. Entonces hay que pensar en una política que tenga tres elementos. Primero, una aproximación para saber cuál es el mejor recurso en relación a otros usos de agua y el suelo. Afortunadamente, las hidroeléctricas tienen la característica de ser compatibles con otros usos económicos, como el riego, el consumo humano y la navegación. Segundo, la política debe tener en cuenta la restricción ambiental con base en estudios científicos, no en especulaciones. Y tercero, se deben tener en cuenta la región y sus pobladores, así como qué oportunidades de desarrollo puede implicar el uso de agua en la hidroeléctrica. Estos tres factores deberían ser estudiados por el Estado previamente a que lleguen los generadores. Colombia tiene un recurso hídrico e hidroeléctrico enorme, pero no lo estamos usando de manera planificada, sino frente a una eventual llegada de empresas generadoras.

 

¿Cómo se pueden blindar las hidroeléctricas ante los fenómenos climáticos?

Los efectos del cambio climático y de esa explotación desordenada, ya los estamos viviendo. Pero en la medida en que exista una política, habrá una forma de tener en cuenta el cambio climático. No para blindarnos, sino para adaptarnos y planificar los desarrollos considerando la variabilidad climática de las regiones. En esto los embalses son fundamentales, porque permiten almacenar agua en tiempos húmedos para guardar y usar en períodos de sequía.

Pablo Carrizosa

Coordinador Mesa Ambiental - Comunidad Campesina Sabana Cundiboyacense

¿Cómo hacer una mejor gestión del agua que no ponga en riesgo la seguridad alimentaria?

Según el Censo Nacional Agropecuario de 2014, el 95 % de la unidades de producción agropecuaria (UPA) del país tienen menos de 50 hectáreas y representan tan solo el 14 % del territorio nacional. Esta situación particular obliga a pensar en siembra de productos agrícolas que generen la mayor cantidad de dinero por metro cuadrado y dejar de lado los cultivos tradicionales (como papa y pastos), que resultan beneficiosos si se hacen en grandes extensiones de terreno.

A la situación anterior hay que agregar que, si bien Colombia tiene una oferta hídrica de 56 L/s-km2 (ENA 2014), ésta está muy mal repartida, lo que hace que el país dependa principalmente de cultivos de secano. Para llevar a cabo un cambio de estrategia a la hora de programar siembras y cultivos, se hace necesario pensar en establecer distritos de riego por goteo para este tipo de cultivos, los cuales resultan poco costosos versus el beneficio que generan; también, el consumo de agua de los mismos es mucho más eficiente respecto de los sistemas de riego tradicionales.

Según el Ministerio de Ambiente (MADS), el 85 % del agua de Colombia se “fabrica” en los páramos, pero los páramos están siendo afectados por la producción agropecuaria y la explotación minera que en ellos se encuentran. De seguir por esta senda depredadora de tales ecosistemas, las futuras generaciones no podrán contar con la cantidad de agua que hoy en día nosotros gozamos. Por esta razón es necesario llevar a cabo un cambio urgente en las estrategias de conservación de estos ecosistemas, ya que el resultado de las actuales estrategias está siendo contrario al que deseamos: queremos más agua para las futuras generaciones y estamos obteniendo menos.

La estrategia predominante, hasta hace unos dos años, ha sido comprar predios de importancia estratégica para la conservación del recurso hídrico, sacando a los habitantes de dichas áreas. Esta estrategia ha dado como resultado que, salvo muy contadas excepciones, tales áreas resulten siendo utilizadas para cualquier cosa menos para la conservación. Desde el año 1993, cuando se expidió la Ley 99, hasta mediados del año 2015, la CAR había comprado un total de 5.041 Ha para la conservación del recurso hídrico.

¿Por qué es necesario involucrar a las comunidades para proteger las cuencas de las que se benefician?

Según el Ministerio de Ambiente (MADS), el 85 % del agua de Colombia se “fabrica” en los páramos, pero los páramos están siendo afectados por la producción agropecuaria y la explotación minera que en ellos se encuentran. De seguir por esta senda depredadora de tales ecosistemas, las futuras generaciones no podrán contar con la cantidad de agua que hoy en día nosotros gozamos. Por esta razón es necesario llevar a cabo un cambio urgente en las estrategias de conservación de estos ecosistemas, ya que el resultado de las actuales estrategias está siendo contrario al que deseamos: queremos más agua para las futuras generaciones y estamos obteniendo menos.
La estrategia predominante, hasta hace unos dos años, ha sido comprar predios de importancia estratégica para la conservación del recurso hídrico, sacando a los habitantes de dichas áreas. Esta estrategia ha dado como resultado que, salvo muy contadas excepciones, tales áreas resulten siendo utilizadas para cualquier cosa menos para la conservación. Desde el año 1993, cuando se expidió la Ley 99, hasta mediados del año 2015, la CAR había comprado un total de 5.041 Ha para la conservación del recurso hídrico.

Desde marzo de 2015, con la implementación del programa de pago por servicios ambientales (PSA) por parte de la Gobernación de Cundinamarca, se está pagando PSA a los dueños o poseedores de 10.000 Ha ubicadas en predios en áreas de importancia estratégica para la conservación del recurso hídrico y 35.000 Ha más están haciendo cola. Como puede verse, la estrategia de PSA ha logrado, en un año y tres meses, sobrepasar amplísimamente en áreas conservadas la estrategia de compra de predios, con el adicional de que las personas que viven en la zona se convierten en aliados para que los conserven.

Lauren Wyman

Oficial del Programa Mundial de Alimentos

¿Cómo hacer una mejor gestión del agua que no ponga en riesgo la seguridad alimentaria?

El manejo sostenible del agua es clave para proteger la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades vulnerables, sobre todo en las zonas secas, como La Guajira. Desde la perspectiva del PMA, el agua está vinculada directamente a la seguridad alimentaria y nutricional para el consumo humano, agropecuario, la irrigación de los cultivos y la prevención de enfermedades transmitidas por agua no potable.

El manejo del agua es vital y debe comenzar con un conocimiento exhaustivo de las cuencas hídricas, porque, siendo un sistema complejo, la contaminación existirá a lo largo de la cuenca y afectará las zonas aledañas a ella. Por esto es importante proteger la cuenca hídrica completa, porque todo está vinculado y conectado. Acciones como la reforestación y agroforestación de las cuencas hídricas reducen el nivel de erosión de los suelos, aumentan la captación de agua de los ecosistemas y aseguran un mejor calidad de agua que puede ser utilizada para consumo humano o en la agricultura.

¿Por qué es necesario involucrar a las comunidades para proteger las cuencas de las que se benefician?

Es necesario involucrar a las comunidades que se benefician directamente de las cuencas porque son ellas las que tienen que adaptarse a la disponibilidad de agua, la cual está relacionada con la variabilidad climática. La acción comunitaria es una fuerza poderosa para impulsar cambios, porque las comunidades tienen un conocimiento tradicional propio en el manejo del agua y la agricultura que se debe rescatar y utilizar. Adicionalmente, siempre es importante un enfoque comunitario y diferencial que tome en cuenta las necesidades de las comunidades afrocolombianas, indígenas o campesinas, porque ellas conocen sus propias necesidades y contexto.

En Isagén estamos comprometidos con los Encuentros por el Agua

El agua es un eje de desarrollo sostenible que solo cuidaremos adecuadamente si en los territorios trabajamos colectivamente por ella.

En Isagén le ponemos nuestra energía a la preservación del recurso hídrico, liderando iniciativas como los Encuentros por el Agua en asocio con El Espectador y la ONG internacional WWF a través de espacios de diálogo entre actores gubernamentales, empresariales y sociales para generar no solo conciencia en torno a la gobernanza del recurso hídrico a nivel regional y nacional, sino también establecer propuestas, soluciones y acuerdos voluntarios orientados a la gestión eficiente de este valioso recurso.

Estos espacios integran la visión de todos como beneficiarios y corresponsables en torno a planes y políticas concretas que promuevan el uso del agua como un recurso público que debe ser debidamente administrado.

Información tomada de: www.elespectador.com