Adriana Soto, una guardiana del medio ambiente

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Desde los sectores público y privado, esta economista colombiana ha liderado proyectos encaminados a mitigar los daños producidos por el calentamiento global.

¿Qué es The Nature Conservancy?

Es una organización no gubernamental que trabaja desde hace más de 60 años para preservar las tierras y el agua de las cuales depende la vida en el planeta.

¿Qué la ha motivado a trabajar por el medio ambiente?

Colombia y mis tres hijos, sin duda, y saber que con un poco de ayuda de los humanos, la naturaleza responde generosamente: nosotros necesitamos de ella más que ella de nosotros.

¿Cuál es la misión de The Nature Conservancy (TNC) en nuestro país?

Llevamos más de 30 años en Colombia con soluciones innovadoras como los fondos de agua, que ayudan a asegurar agua en calidad y cantidad para las ciudades que tienen riesgos de desabastecimiento de este recurso vital por degradación de sus cuencas y por cambio climático. En la Amazonia trabajamos para disminuir los frentes de deforestación que amenazan uno de los ecosistemas más importantes para la regulación climática y la biodiversidad del mundo. Hemos propuesto así mismo herramientas para que el diseño de los proyectos de infraestructura no genere impactos netos en nuestro capital natural.

¿En su paso por el Viceministerio de Ambiente, que proyectos de gran impacto desarrolló?

Logramos la ampliación a cerca de tres millones de hectáreas del Parque Nacional Natural de Chiribiquete en el corazón de la Amazonia, con una estrategia de financiación de soluciones innovadoras para evitar la deforestación en esta región que a hoy ha recaudado cerca de 100 millones de dólares. Estructuramos técnica y financieramente los procesos para asegurar la delimitación de los páramos y humedales de todo el país con el objeto de que sean conservados. Logramos incentivos tributarios para promover el uso de vehículos eléctricos en todo el país. Internacionalmente tuve el privilegio de liderar, a nombre de Colombia, la estructuración financiera del Fondo de las Naciones Unidas para el Clima Verde que apoyará, con donaciones sin precedentes, proyectos para enfrentar el cambio climático.

¿Que tanto ha afectado el calentamiento global a Colombia, tiene cifras o porcentajes?

Nuestro país emite menos del 1% de los gases efecto invernadero a nivel global, que son los gases que causan el cambio climático. Sin embargo, la mayor parte de estas emisiones ocurren porque tenemos una tasa de deforestación muy alta: Ocupamos un preocupante 4º lugar en el ranquin de los diez países que más emisiones generan por deforestación. Este dato no es sorprendente si se toma en cuenta que en los últimos veinte años se han talado más de seis millones de hectáreas de bosque natural en Colombia. Esta deforestación es a su vez la que nos está haciendo más vulnerables al desabastecimiento de agua en años secos, o inundaciones y deslizamientos cuando hay lluvias. Deforestar y planificar sin criterios ambientales nuestro territorio, es comprar vulnerabilidad al cambio climático a un costo cada vez más alto para la economía y las finanzas públicas de nuestro país: cada golpe de sequía o lluvias intensas nos cobra a los colombianos una factura del orden del 2 a 3% del PIB.

Usted es jurado de la cuarta versión del premio a la protección del medio ambiente ¿A quién va dirigido este premio y que califican?

Está dirigido a que todos tomemos más conciencia sobre el cambio climático que es una amenaza real y presente para Colombia: hoy somos el 3er país más vulnerable a sus efectos adversos y la temperatura promedio del planeta sigue aumentando. Premiaremos aquellas propuestas que demuestren soluciones efectivas para reducir las emisiones de gases efecto invernadero del país y que ayuden a reducir nuestra vulnerabilidad a las sequías o inundaciones generadas en nuestro territorio por el cambio climático.

¿Cree que el Gobierno colombiano se ha quedado corto en crear planes de contingencia para mitigar el calentamiento global?

Si queremos una adaptación efectiva al cambio climático debemos con urgencia tomar medidas para evitar una mayor deforestación y restaurar los ecosistemas claves que hemos degradado, como por ejemplo la cuenca del Magdalena. El Gobierno ha dado pasos importantes en ese sentido, pero el reto es enorme, pues requiere de muchos recursos y el compromiso y participación activa de todos los colombianos.

¿De qué trata su proyecto de adaptación al cambio climático?

Todo lo que hacemos en The Nature Conservancy redunda en últimas en una mejor adaptación al cambio climático: por ejemplo estamos trabajando para que la planificación del rio Magdalena se haga de tal manera que no se traspasen los frágiles umbrales en los que se encuentran el 17% de las coberturas naturales que le quedan a la cuenca y que son vitales para regular el agua. Escogimos el Magdalena pues este no es un río cualquiera: allí está el 77 % de la población colombiana, se genera el 75 % de la hidroenergía nacional, se produce el 80 % del PIB y está el 21 % de la oferta de agua superficial disponible de todo el territorio.

Bogotá y Medellín son unas de las ciudades más contaminadas de la Latinoamérica. ¿Desde su dirección en The Nature Conservancy qué proyectos está desarrollando o desarrollará para disminuir su contaminación?

Por el momento, TNC está enfocada en reducir la amenaza de desabastecimiento de agua en nueve ciudades del país, incluyendo Bogotá y Medellín, a través de los Fondos de Agua. Con esto pretendemos lograr que recursos públicos y privados se inviertan en conservación y recuperación de las coberturas naturales de estas cuencas para que surtan a estas ciudades de agua en calidad y cantidad aún ante eventos climáticos extremos.

¿Cómo ve a Colombia ambientalmente dentro de cincuenta años?

Veo que las decisiones que cada uno de nosotros fuimos tomando de manera individual de aquí al año 2066 tuvieron un efecto acumulativo positivo enorme en el medio ambiente: usamos responsablemente el agua y la energía, así como medios de transporte públicos que no contaminan y consumimos alimentos que se producen sin dañar el suelo y los ríos. Actuando de esta manera, cada uno de los 48 millones de colombianos de hoy, y los casi 80 millones de mañana, terminamos enviando una señal económica y política cada vez más fuerte y clara al mercado y a nuestros gobernantes, de que lo importante era la conservación y restauración de nuestro capital natural. Y adivinen: ¡lo logramos!

¿Qué recuerda de su niñez?

Las largas temporadas en el campo con mis primos y haber ido a Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta cuando mi papá la estaba dando a conocer a Colombia y al mundo.

¿Cuál es su palabra favorita?

Scrumb (risas): no existe, pero es el apodo que le tengo a mi marido.

¿Cuál es ese momento en el que desearía tener superpoderes?

A las cinco de la tarde, cuando llegan mis hijos del colegio y yo estoy en el otro extremo de la ciudad.

¿Refrán favorito?

Lo mejor de los sueños es que se pueden hacer realidad.

Si tuviera que transformarse en alguien, ¿quién sería y por qué?

Astronauta, para poder ver girar nuestro planeta azul desde allá arriba.

¿Qué cualidades aprecia más en una persona?

Inteligencia, sentido del humor para no tomarse tan en serio lo anterior, honestidad y bondad: he tenido el privilegio de toparme con varias personas así.

Si tuviera que aprender algo nuevo, ¿qué elegiría?

A volar, ojalá en avión (risas), pero una capa no me caería mal para poder resolver la pregunta.

¿Qué ha sido lo más difícil que le ha tocado afrontar?

El año pasado tuve cáncer, pero me enseñó a valorar el presente con mis cinco sentidos al 100%.

Si tuviera que transformarse en alguien, ¿quién sería y por qué?

Astronauta, para poder ver girar nuestro planeta azul desde allá arriba.

¿Cuál es su hobby?

Caminar en la naturaleza y mejor si es con mi familia.

¿Qué libro está leyendo?

Me estoy gozando "1493: Una nueva historia después de Colon", ¡para entender el presente!

¿Su comida favorita?

Una buena bandeja paisa, ¡sublime!

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